Naciendo Contigo | Cuento para la llegada de un hermanito
Un cuento para acompañar a tu hijo o hija mayor durante el embarazo, el nacimiento y la llegada de un nuevo bebé
Hay una niña detrás de esta puerta.
Una niña que mira.
Que observa.
Que quiere saber qué hay al otro lado.
Y para mí, esa imagen tiene mucho que ver con lo que significa convertirse en hermano mayor.
Porque cuando llega un bebé a la familia, los adultos sabemos que está pasando algo enorme.
Pero ellos también lo saben.
Aunque todavía no puedan ponerle palabras.
Lo sienten. Lo intuyen. Lo preguntan. Lo imaginan.
Y yo creo que merece la pena abrirles la puerta.
Un cuento para preparar la llegada de un hermanito
Naciendo Contigo es un cuento infantil creado para acompañar a niños y niñas que van a convertirse en hermanos mayores.
Una historia para leer durante el embarazo, hablar sobre la llegada del bebé, compartir emociones y empezar a hacer espacio para esta nueva etapa familiar.
Porque cuando esperamos un segundo bebé, no solo estamos preparando la llegada de una nueva persona.
También estamos acompañando a un niño o una niña en uno de los cambios más grandes de su vida.
Y quería crear un cuento que pudiera estar ahí, al lado de las familias, durante ese camino.
¿De qué trata Naciendo Contigo?
Naciendo Contigo cuenta la historia de Alma, una niña que espera la llegada de su hermanita Lucía.
A través de sus ojos vamos recorriendo el embarazo, la espera, el nacimiento y ese primer encuentro tan esperado.
Pero, sobre todo, vamos entrando en ese mundo tan especial que se abre cuando una familia se prepara para recibir un nuevo bebé.
Alma tiene preguntas.
Tiene emociones.
Tiene curiosidad.
Y tiene una historia propia que contar: ella también fue un bebé dentro de la barriga de mamá.
Porque una de las cosas que más me gusta de este cuento para hermanos mayores es precisamente esa posibilidad de volver atrás.
Hablar con nuestros hijos sobre cómo fueron esperados.
Cómo crecieron dentro de nosotras.
Cómo nacieron.
Quién estaba allí.
Qué sentimos cuando les vimos por primera vez.
Y desde ahí, mirar hacia delante.
Hacia ese bebé que ahora crece en la barriga.
¿Por qué escribí este cuento para la llegada de un segundo bebé?
Naciendo Contigo nació de mi propia experiencia como madre.
Cuando me quedé embarazada por segunda vez, sentí que quería incluir a mi hija mayor en todo aquello que estaba ocurriendo.
No quería que simplemente un día apareciera un bebé en casa.
Quería que ella pudiera vivir el camino.
Que pudiera hacer preguntas.
Tocar la barriga.
Hablarle a su hermana.
Saber que ella también había estado ahí dentro.
Y contarle su propia historia.
Y entonces comprendí algo que se me quedó muy dentro:
ella también estaba naciendo de nuevo.
No como bebé, claro.
Pero sí como hermana.
Y yo estaba naciendo de nuevo como madre de dos.
Nuestra familia estaba cambiando.
Todos estábamos cambiando.
Y necesitaba encontrar palabras para contarle todo aquello de una manera sencilla, bonita y verdadera.
Así empezó a aparecer Naciendo Contigo.
Primero como una historia que vivía dentro de mí.
Y después, poquito a poquito, se convirtió en este cuento.
Involucrar a los hermanos mayores en el embarazo
Cuando estamos embarazadas, podemos hacer que nuestros hijos mayores formen parte de este proceso de muchas maneras.
Dejarles tocar la barriga si quieren.
Hablarles de cómo crece el bebé.
Escuchar juntos su corazón.
Dejar que hagan preguntas.
Contarles cómo fueron ellos cuando estaban dentro de nuestra barriga.
Hablar del parto.
Explicarles, de una manera adaptada a su edad, qué puede pasar cuando llegue el momento.
Preparar juntos algunas cosas para el bebé.
Y también hablar de lo que ellos sienten.
No hace falta convertirles en pequeños adultos.
Ni hacerles responsables del bebé.
Ni esperar que estén siempre ilusionados.
Solo hacerles un lugar.
Un lugar en esta historia que también es suya.
Naturalizar el embarazo, el parto y el posparto
Hay algo que para mí es muy importante y que atraviesa todo lo que hago: naturalizar.
Hablar del embarazo como algo cotidiano.
Del nacimiento como parte de la vida.
De la leche.
Del cuerpo.
De los cambios.
Del puerperio.
Del bebé que necesita brazos.
De mamá que necesita descansar.
De los días en los que todos estamos un poco cansados.
De las emociones que aparecen cuando una familia cambia.
No necesitamos esconder estos procesos de nuestros hijos.
Podemos explicárselos de una manera sencilla, adaptada a su edad y a lo que quieran saber.
Porque cuanto más natural hacemos aquello que forma parte de la vida, menos necesitamos convertirlo en algo misterioso.
Y nuestros niños tienen una curiosidad preciosa.
Preguntan porque quieren comprender.
Nutrir su curiosidad sobre el nacimiento y la llegada del bebé
A veces somos nosotros los que tenemos prisa por responder.
Por explicar.
Por cerrar la conversación.
Pero quizá podemos hacer algo diferente.
Escuchar la pregunta.
Devolver otra.
“¿Tú qué crees?”
“¿Cómo piensas que está ahí dentro?”
“¿Quieres que te cuente cómo naciste tú?”
Y dejar que la conversación nos lleve.
Porque un niño que pregunta por el parto no necesariamente necesita una clase sobre el parto.
Quizá solo necesita saber que puede preguntar.
Que su cuerpo no es un tema del que haya que avergonzarse.
Que nacer no es algo que tengamos que esconder.
Que puede hablar de bebés, de nacimiento, de lactancia y de cómo llegamos al mundo con la misma naturalidad con la que habla de cualquier otra cosa que le despierte curiosidad.
Y ahí creo que los cuentos pueden ser una herramienta preciosa.
Abren puertas.
Dan palabras.
Y nos permiten hablar de cosas grandes de una manera pequeñita.
Este cuento nació de una niña
Naciendo Contigo nació de mi hija mayor.
Cuando me quedé embarazada de mi segunda hija, ella todavía era pequeña.
Y yo sentía muchas ganas de que no viviera el embarazo como algo que simplemente le estaba pasando a mamá.
Quería que pudiera formar parte.
Que pudiera conocer a su hermana antes de conocerla.
Que pudiera tocar mi barriga.
Hablarle.
Preguntar.
Imaginar.
Y también que pudiera entender que ella había sido exactamente igual de esperada.
Que antes de ser la hermana mayor, había sido mi bebé.
Que yo también había sentido curiosidad por conocerla.
Que había habido un embarazo.
Un nacimiento.
Un primer encuentro.
Y que ahora estábamos a punto de vivir algo parecido, pero diferente, juntas.
Mi hija estuvo presente en el nacimiento de su hermana.
Y aquella experiencia terminó de confirmar algo que ya sentía durante el embarazo:
los niños pueden comprender muchísimo más de lo que a veces creemos cuando les damos la oportunidad de estar cerca y de vivir los procesos de la vida con naturalidad.
De esa experiencia nació este cuento.
Un cuento para leer durante el embarazo
No necesitas esperar a que nazca el bebé.
De hecho, me encanta imaginar este cuento en las manos de una mamá embarazada, sentada junto a su hijo, con una barriga creciendo entre los dos.
Leer un poquito.
Parar.
Preguntar.
Reírse.
Recordar.
Hablar del bebé.
Hablar de cuando él o ella era bebé.
Y quizá simplemente quedarse abrazados.
No hay que hacerlo perfecto.
No hay que terminar el cuento.
No hay que conseguir que nuestro hijo “entienda” todo.
Solo estar juntos.
Porque muchas veces eso es lo que más necesitan nuestros niños cuando todo alrededor está cambiando.
Acompañar a los hermanos mayores también durante el parto y el posparto
Involucrar a los hermanos mayores no termina cuando nace el bebé.
También podemos hablar con ellos de lo que ocurre durante el parto, siempre adaptándolo a su edad y a lo que quieran saber.
Podemos explicarles que el cuerpo de mamá sabe hacer muchas cosas.
Que puede haber sonidos.
Que mamá puede necesitar intimidad.
Que habrá personas acompañándonos.
Que el bebé necesita tiempo para nacer.
Y después, cuando el bebé ya está aquí, podemos seguir poniendo palabras a lo que ocurre.
A los días de cansancio.
A las tomas.
A los brazos.
A los cambios de humor.
A que mamá necesite descansar.
A que el bebé llore mucho.
A que todos estemos aprendiendo.
Porque el nacimiento no termina cuando nace el bebé.
Ahí empieza otra parte de la historia.
Un cuento para acompañar las emociones del hermano mayor
No quiero que este cuento sirva para enseñar a un niño a ser “buen hermano”.
Ni para conseguir que esté siempre contento.
Ni para evitar los celos.
Ni para que deje de pedir brazos.
Ni para que entienda todo lo que está pasando.
Quiero que tenga un espacio para sentirlo todo.
Para estar emocionado.
Para tener miedo.
Para enfadarse.
Para querer mucho al bebé.
Para no querer compartir a mamá.
Para seguir siendo pequeño.
Para convertirse poco a poco en hermano mayor, a su manera.
Porque quizá acompañar no sea prepararles para que todo salga bien.
Quizá sea simplemente decirles:
“No sé exactamente cómo va a ser para ti. Pero voy a estar aquí.”
Naciendo Contigo
Un cuento sobre embarazo, nacimiento y la llegada de un nuevo bebé.
Sobre convertirse en hermano mayor.
Sobre una familia que cambia.
Y sobre todas esas pequeñas cosas que podemos hacer para que nuestros hijos se sientan parte de lo que está ocurriendo.
Un cuento para leer juntos.
Para abrir conversaciones.
Para nutrir su curiosidad.
Para naturalizar la llegada de una nueva vida.
Y para recordarles que, aunque llegue alguien nuevo a nuestros brazos,
ellos siguen teniendo un lugar enorme en ellos.
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